El Reino celta de Irlanda (Irlanda celta)

Publicado el 21 de July de 2021. Sin Comentarios.

Categorias: Historia

Irlanda celta

El Reino celta de Irlanda (Irlanda celta) o Irlanda gaélica, corresponde al orden político establecido en la isla de Irlanda hasta la conclusión de su reconquista por parte de los Tudor. Durante la mayor parte de este período, Irlanda fue un mosaico de clanes y tribus organizados en torno a cuatro provincias históricas que competían continuamente por el control del territorio y los recursos: Connacht (en irlandés, Connachta), Leinster (en irlandés, Laighin), Munster (en irlandés, An Mhumhain) y Úlster (en irlandés, Cúige Uladh). Estos pequeños reinos independientes se denominaban tuah y, entre ellos, destacaban Connacht y Ulster. Su principal actividad consistía en la ganadería, aunque también algo de agricultura.

Irlanda celta

Irlanda celta

A finales del siglo XII, se produjo la conocida invasión normanda, que situaría a una parte importante de la isla bajo el control de la nobleza cambro-normanda. Esta área controlada por los invasores recibiría el nombre de Señorío de Irlanda. Sin embargo, durante los siglos siguientes, la Irlanda gaélica recuperaría terreno, bien mediante la conquista, o mediante la asimilación cultural de los recién llegados. A finales del siglo XV, únicamente una pequeña franja de terreno en torno a Dublín (conocida como «La Empalizada») quedaba fuera de la influencia gaélica.​

No obstante, el acceso al poder de la dinastía Tudor en Inglaterra provocaría una serie de campañas militares para someter la resistencia de la nobleza gaélica. En 1541, el Señorío de Irlanda se transformó en el Reino de Irlanda, cuya corona recaía en el rey de Inglaterra. La posterior «Fuga de los Condes» en 1607, significaría el fin de la reconquista Tudor de la isla y de la Irlanda celta propiamente dicha.

Estructura política – Irlanda celta

El orden gaélico estaba formado por un mosaico de reinos que competían por los recursos y por el territorio: se expandían o se contraían según la capacidad de sus gobernantes.​ A partir del siglo VII todos estos estados pasaron a estar nominalmente bajo el mando de un Rey Supremo; sin embargo, hasta el siglo XI con Brian Boru, este título de Rey Supremo no suponía ningún poder efectivo al estilo de los reyes de la Europa continental. A partir de Boru, la lucha por el título de Ard Rí se redujo a un puñado de familias (O’Brien de Munster, McLochlainn del Cenél nEógain, O’Connor de Connacht). En vísperas de la invasión normanda de 1169, el proceso de organización territorial estaba prácticamente finiquitado y los antiguos reinos y subreinos provinciales se habían transformado en feudos.

La sucesión y la estructura de clanes

El régimen social estaba basado en el sistema de clanes. Con frecuencia, se piensa que estos se basaban únicamente en lazos de sangre; sin embargo, esto no era exactamente así, ya que también las personas adoptadas o educadas en el seno del clan, así como aquellas que se vinculaban voluntariamente al clan por motivos estratégicos formaban parte del mismo con pleno derecho. Según Nicholls, un clan gaélico debería ser visto más al estilo de las empresas actuales.

El sistema de sucesión no estaba basado en el derecho de primogenitura, sino en la institución conocida como tanistry. De acuerdo a esta institución, un individuo del clan (normalmente de la familia del líder vigente) era elegido para compartir con el líder la responsabilidad del mando y sucederle a su fallecimiento.

Irlanda celta

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Las clases profesionales

Las principales clases profesionales eran las constituidas por los juristas, los físicos, los arperos y poetas, o bardos; estaban exentas de servicio militar a sus señor. La mayoría de estos profesionales practicaban un solo oficio, pero por ejemplo los Margraths de Munster eran poetas e historiadores, o los O’Duigenans que eran historiadores y músicos. Los bardos, igual que los druidas, poseían un sitio privilegiado. El jefe oficial de cada profesión poseía el nombre de ollave (ollamh), y era seleccionado por el señor del territorio y lo servía directamente a él.

De todas estas profesiones, el oficio de poeta era el más antiguo. Mientras que muchas de las clases profesionales hicieron su aparición a partir del siglo XI, la clase de los poetas (aos dana o filleadha) era un vestigio de la época celta pre-cristiana. Estos poetas eran diferentes a los meros bardos, inferiores a ellos y actuaban como sus asistentes. Los poetas trabajaban cantando sus estrofas, mientras un arpista los acompañaba.

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